Chief Happiness Officer: construyendo felicidad en el trabajo



Hace tiempo que identificamos las siglas asociadas a los cargos de mayor responsabilidad dentro de una organización: A estas se añade una posición que en los últimos tiempos escuchamos cada vez con mayor frecuencia: el CHO, Chief Happiness Officer. O también conocido como Responsable de Felicidad.


¿Qué es un CHO? Básicamente, se trata de la persona encargada de crear y mantener un entorno de trabajo lo más agradable posible. Su labor es importante por una razón muy sencilla: la felicidad -o la satisfacción- de los empleados influye decisivamente en su rendimiento, y es por tanto un factor clave para determinar el éxito de una empresa.

Tal vez la primera persona a la que puede atribuirse el puesto de Responsable de Felicidad en una gran empresa sea Chade-Meng Tan. Este ingeniero de software fue el empleado número 107 de Google, donde se incorporó en el año 2000. Tan trabajó durante ocho años en proyectos relacionados con las búsquedas móviles, pero se convirtió en una verdadera institución dentro de Google cuando comenzó a implicarse en la mejora del bienestar de sus compañeros.


Haciendo uso del 20% de la jornada laboral que los empleados de Google dedican a desarrollar proyectos personales, Tan creó un programa titulado Search inside yourself, dirigido a reducir el estrés a través de tres caminos: el entrenamiento de la atención, el conocimiento personal y la creación de hábitos mentales. Al principio sus charlas fueron recibidas con desconfianza por sus compañeros -e incluso con burlas-, pero poco a poco se fueron haciendo populares, y llegaron a tener listas de espera de seis meses. En 2015, Tan abandonó Google y fundó su propia compañía.


La felicidad en el core corporativo


Incluir la palabra “happiness” dentro de la definición del cargo puede inducir a una idea errónea de en qué consiste el trabajo del CHO: no se trata de alguien que llega a la oficina montado en un unicornio y pasa el día repartiendo globos de colores. Por el contrario, el CHO tiene los pies muy asentados en la realidad.


La misión del CHO consiste en poner en marcha las iniciativas que proporcionen el máximo bienestar posible para los empleados. Su trabajo se asienta sobre dos principios: motivación y compromiso. El trabajador que es feliz está más motivado, y por tanto su productividad es mayor. Y el trabajador que recibe confianza antes que control, participación en la toma de decisiones antes que órdenes impuestas, irá más allá del mero cumplimiento de sus obligaciones.


Al margen de la extrañeza que para muchos todavía genera el concepto, en muchas organizaciones la felicidad es un elemento que ya se ha incorporado a la cultura corporativa. Las soft skills son igual de importantes que las hard skills a la hora de incorporar talento. Todos los miembros de la organización participan en el compromiso de mantener y hacer crecer la felicidad corporativa.Y todo ello se proyecta en una marca empleadora más atractiva.


Pero, ¿qué hace exactamente el CHO?


Es importante señalar que el CHO no necesariamente proviene de Recursos Humanos o trabaja en ese departamento. Puede tratarse de un profesional formado en otras áreas relacionadas con la gestión o las Humanidades (Psicología, Sociología, etc.). Su día a día debe combinar lo aspiracional y lo práctico. Fundamentalmente, el CHO se dedicará a:

  • Escuchar: la gestión emocional es básica en el trabajo del CHO. Una conversación confidencial con empleados y directivos es importante para tomar el pulso de las emociones y sentimientos, valorar necesidades personales, identificar problemas y buscar soluciones antes de que vayan a más.

  • Instaurar rituales: un desayuno semanal que incluye a toda la organización, una happy hour con cervezas al salir de la oficina -o en remoto- una vez al mes, etc. Estos encuentros permiten relajar el estrés, socializar y conocer facetas de los compañeros que tal vez no se muestran durante el horario de trabajo.

  • Aportar recursos: en la intranet de muchas organizaciones hay ya un espacio reservado para el wellbeing de los empleados, donde pueden acceder a servicios, enlaces o cursos dirigidos a mejorar su bienestar personal y profesional.

  • Impulsar: el CHO se ocupa del desarrollo profesional del empleado. Debe diseñar un employee journey que incluya un plan de carrera, cursos de formación para desarrollar o reforzar habilidades, asignar nuevos proyectos y responsabilidades, etc.

  • Medir: la felicidad no es un concepto intangible. Uno de las misiones del CHO es medir el nivel de bienestar que los empleados perciben, utilizando encuestas y formularios creados expresamente para ese fin.

Cada vez más empresas son conscientes de la dimensión ética de la gestión del trabajo. Una cultura corporativa tóxica o estresante desgasta a los empleados, y puede destruir su vida profesional y personal. El trabajo debe tener una influencia positiva en la vida de las personas, y por eso la figura del CHO cobra una relevancia creciente.


Por supuesto, sería ingenuo pensar que el CHO conseguirá eliminar todas las tensiones y conseguir que los empleados sean felices todo el tiempo. Pero es indiscutible que su trabajo contribuye a crear organizaciones más abiertas, solidarias, productivas e innovadoras.


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