Incentivos para Trabajadores o cómo mejorar tu Propuesta de Valor al Empleado

Actualizado: 14 nov


El talento es un bien preciado y disputado. Por eso, las empresas se preocupan cada vez más por la propuesta de valor que ofrecen a sus empleados o potenciales candidatos. Un concepto que en inglés se conoce como Employee Value Proposition (EVP).


Tradicionalmente, el trabajador simplemente ha recibido un sueldo a cambio de su dedicación o sus conocimientos. Pero hoy en día, la compensación abarca mucho más que el salario monetario. La EVP se ha convertido en una herramienta estratégica clave en la gestión del talento. Más allá de cubrir las necesidades financieras básicas, la EVP, o propuesta de valor al empleado, está ahora conectada con la motivación, el bienestar y el estatus profesional del trabajador.



¿Qué elementos integran la Propuesta de Valor al Empleado?


Una EVP atractiva tendrá en cuenta todas las necesidades del empleado, y buscará el máximo de motivación y rendimiento combinando los diferentes tipos de recompensa para trabajadores posibles: financieras, personales y experienciales.


¿Cuáles son los tipos de incentivos para empleados posibles? Podemos distinguir cuatro categorías:

  • Monetarios: se refiere a la cantidad de dinero que recibe un trabajador, incluyendo la perspectiva del máximo que puede llegar a alcanzar. Se componen del salario fijo y de los posibles bonus.


  • Compensaciones secundarias: no se reciben en metálico, pero su valor se puede cuantificar en dinero. Por ejemplo, planes de pensiones, participaciones accionariales, seguros médicos, dietas.


  • Compensaciones de calidad: son aquellas vinculadas con el compromiso de bienestar de los trabajadores. Por ejemplo, modelos de trabajo flexibles, posibilidad de teletrabajar, servicios disponibles en las instalaciones, días libres no remunerados, planes de carrera, etc.


  • Valores de la compañía: vinculadas a la cultura corporativa y la marca empleadora. Por ejemplo, políticas de diversidad e inclusión, aprendizaje continuo, compromiso medioambiental, programas de embajadores de marca, etc.



La combinación de todos estos factores influye decisivamente a la hora de crear la mejor experiencia de empleado. Y por supuesto, a la hora de captar el mejor talento, especialmente entre las generaciones más jóvenes.



Ofrece a cada empleado lo que necesita


No todos los trabajadores son iguales. No hablamos solo de la formación, de la experiencia o de los conocimientos, sino del tipo de personalidad. En cada persona predominan una serie de rasgos que influyen en sus objetivos, en la manera de relacionarse con los compañeros o en el propio desempeño de sus tareas. Y cada perfil psicológico presenta sus particulares demandas y prioridades.


Para RRHH es importante conocer qué tipo de personalidad tiene delante cuando plantea una Propuesta de Valor, porque en función de ella se va a ajustar la combinación de incentivos monetarios y no monetarios. Es por eso que cada vez más empresas desean conocer el tipo de personalidad de empleados y candidatos, utilizando servicios como el que ofrecemos desde la plataforma de The Wise Seeker.


A la manera de las emociones representadas cromáticamente en la película Inside Out, podemos diferenciar cuatro tipos básicos de personalidad, cada una sintetizada en un color:

  • Azules: personas precisas, analíticas y atentas a los detalles. Les gusta disponer de toda la información posible antes de tomar cualquier decisión. Para convencer a este tipo de candidatos, lo mejor es monetizar todas las recompensas, trasladarlas a dinero con la mayor exactitud posible.

  • Rojos: personas orientadas al rendimiento, extrovertidas, directas y decididas. Tienen una buena imagen de sí mismos y objetivos muy claros. Para convencer a un candidato rojo, el mejor argumento es demostrarle que se va a unir a un equipo ganador. El estatus también es importante para ellos, por lo que debe destacarse la relevancia y responsabilidades del puesto. Todos los incentivos relacionados con el rendimiento personal serán un buen aliciente para este tipo de candidatos.

  • Amarillos: personas sociables y entusiastas. Para ellos es muy importante el trato personal. Buscan involucrarse, participar y que se reconozca su contribución al trabajo del grupo. Es decisivo en su caso hacer hincapié en el ambiente y la cultura corporativa. Una persona amarilla se sentirá atraída por la libertad de acción para desarrollar sus propios proyectos y contribuir al crecimiento de la empresa.

  • Verdes: personas introvertidas y sensibles. Valoran la cooperación, la igualdad y el respeto: muéstrales que tu empresa cumple con las políticas DEI. Una persona verde valora sentimientos de unión y pertenencia, y por eso no hay que centrarse solo en las compensaciones económicas, sino en las relaciones personales, las dinámicas de grupo y la cultura de empresa.

Se necesita algo más que dinero para convencer a un candidato de sumarse a un proyecto o para retener a los trabajadores actuales. Pero si conocemos su tipo de personalidad, estaremos más cerca de ofrecer la combinación de incentivos idónea para lograr el objetivo.


32 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo