La ceguera selectiva del líder: las (malas) consecuencias de una contratación apresurada

La marcha de un directivo que ocupa una posición clave puede suponer un serio trastorn

o para la organización, ya sea desde el punto de vista emocional, organizativo o productivo.


El efecto más inmediato es que necesariamente su área de negocio deberá afrontar un proceso de reorganización. Esto puede devenir en cierto debilitamiento o desestabilización, hasta que todo vuelva a funcionar como antes. Más a largo plazo, la empresa pierde el potencial de crear una ventaja competitiva, a partir de la capacidad de innovación que aportaba ese directivo.


Cuando se produce la marcha de una key position, es posible que la empresa entre en una situación de alerta roja, y en el peor caso, de auténtico pánico. Ni los mercados se van a detener, ni la competencia va a tener la cortesía de quedarse quieta mientras la empresa encuentra un sustituto.


Esa ansiedad puede conducir a una sensación de urgencia por contratar lo antes posible, a fin de rellenar el espacio vacío. Y es bien sabido que las prisas no suelen conducir a las mejores decisiones.


Consecuencias de una contratación apresurada

Según un estudio de Glassdor, en España un proceso de contratación se alarga de media por encima de los 30 días. Está claro que ese es un lapso excesivamente extenso para quien está acostumbrado a pronunciar “Lo quiero para mañana”.


En estas circunstancias, la toma de decisiones referentes a la adquisición de talento se basa muchas veces en la disponibilidad inmediata. Hay pocas garantías de que esta manera de despachar por la vía rápida valore adecuadamente las hard skills de los candidatos, y mucho menos las soft skills. Simplemente se trata de cubrir el puesto vacante lo antes posible.


Al proceder de esta manera, tal vez RRHH tenga la convicción de que se ha solucionado el problema, pero puede que desde Negocio no compartan esa opinión: ¿realmente era este el perfil que necesitábamos? ¿Merece esta persona el sueldo elevado que va a recibir? ¿Se han evaluado correctamente sus aptitudes y capacidades?


Si las respuestas a estas preguntas no son satisfactorias, la contratación resultará un fiasco y será necesario repetir el proceso, con las consecuentes repercusiones en productividad y costes.


Cómo acertar con el candidato ideal incluso en situaciones de emergencia

Cuando la contratación de talento está condicionada por la urgencia, el primer error puede ser no mirar dentro de la casa. Es posible que la empresa no haya evaluado correctamente su potencial interno, y que esté buscando fuera lo que ya tiene disponible dentro. La gente de la casa está familiarizada con los procesos, la metodología y la cultura de la organización, y son un recurso no aprovechado plenamente si no se les valora o considera en todo su potencial.


Respecto al talento externo, la mejor opción para que nunca “nos pille el toro” es disponer de una reserva de talento siempre evaluada y actualizada. De esta manera, podremos recurrir a ella en cualquier momento, con la garantía de que siempre la podremos activar de inmediato sin temor a una elección equivocada.


En The Wise Seeker ofrecemos las herramientas tecnológicas que permiten construir esa base de datos de profesionales, proporcionando para cada uno de ellos una evaluación de sus habilidades hard y soft, su nivel de conocimientos especializados y su tipo de personalidad. Para que RRHH y Negocio lleguen al consenso de haber encontrado al candidato ideal, incluso en situaciones de emergencia.


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