Necesitamos personas, no autómatas. La combinación hard y soft skills



Imaginemos el siguiente caso: dos empresas buscan un consultor en Transformación Digital. En una de ellas el trabajo está orientado a cliente, y en la otra, a un departamento interno.


Evidentemente, las dos empresas necesitan un perfil profesional que posea conocimientos específicos relacionados con la digitalización. Pero mientras comparten la parte hard, las habilidades soft serán las que marquen la diferencia en el perfil demandado: en el primer caso el profesional estará más enfocado a resultados, mientras que el segundo lo hará al trabajo en equipo.


Por lo tanto, es posible que el experto en Transformación Digital con gran orientación a resultados logre que el cliente esté muy satisfecho, pero no se acoplará bien en el departamento interno, porque allí lo que se necesita sobre todo es una buena comunicación. Y viceversa, el buen trabajador en equipo no acabará de contentar al cliente, que exige por encima de todo máxima eficiencia en la gestión de proyectos.


Lo mismo sucedería con empresas que ofrezcan cualquier tipo de servicio: camareros, cocineras, chóferes, abogados, ingenieros, programadores, etc. En todos los casos la base hard es imprescindible para atender las funciones del puesto, pero el componente soft será igual de importante para asegurar un perfecto acoplamiento.


La hibridación del puesto de trabajo

La evolución del mercado de trabajo en los últimos años ha conducido a una hibridación de las capacidades demandadas en los profesionales. Cada vez son más los empleos que combinan conjuntos de capacidades que antes no coincidían en el mismo puesto de trabajo, pero ahora sí. Por ejemplo, marketing y análisis de datos, o diseño y programación.


No solo conocimientos, sino también capacidades personales. Cualquier profesional posee una combinación única de habilidades hard y soft. Y estas últimas son cada vez más relevantes para asegurar el éxito en las nuevas incorporaciones. Según un estudio publicado por LinkedIn en 2018, a la hora de contratar talento, el 57% de las empresas presta más atención a las habilidades soft que a las hard. Porque ya ninguna empresa contrata autómatas, sino personas.


Nadie nace en posesión de hard skills. Con tiempo y dedicación, se puede aprender a hacer cócteles excelentes, llevar la contabilidad de una empresa o planificar la construcción de un puente. Por su parte, las soft skills pueden ser innatas o pueden desarrollarse, pero siempre forman parte de la personalidad de una persona.


Aunque resulta caro, es fácil evaluar las hard skills. Basta poner a prueba la pericia de un candidato con un test o mediante una conversación con un experto para confirmar que sabe de qué está hablando. Sin embargo, las soft skills no son tan fácilmente cuantificables. Si alguien afirma que es empático o que su código ético es intachable, ¿cómo verificarlo?


En The Wise Seeker ponemos a disposición de nuestros clientes herramientas para crear completos perfiles profesionales, que incluyen tanto los conocimientos específicos de los candidatos como su tipo de personalidad. Esto les permite contratar al profesional con los conocimientos necesarios y, al mismo tiempo, que mejor se adapten a la cultura de cada organización.



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