La descripción funcional del puesto de trabajo, o cómo no interesar al mejor talento

Actualizado: 16 jul


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Muchas descripciones de ofertas de trabajo se limitan a la parte funcional del puesto: se requieren tales calificaciones, se valorará tal titulación, imprescindibles tantos años de experiencia, abstenerse quienes no cumplan tales requisitos, etc. A cambio la empresa ofrece X compensaciones, que no siempre aparecen lo suficientemente detalladas.


La mayoría de las ofertas que encontramos en portales especializados sigue este esquema. Sin embargo, ¿qué es lo que falla en este tipo de descripciones? O dicho de otra forma: ¿por qué una oferta de trabajo que se publicite de esta manera no atraerá a los mejores candidatos?

La respuesta es sencilla: porque esta forma de describir una vacante de empleo no conecta emocionalmente con los candidatos.


Cada vez es más habitual que los trabajadores opten por empresas con las que sea posible establecer una conexión emocional y vital. No solo importan las condiciones o los requisitos del puesto de trabajo, sino el entorno y la manera donde se va a desempeñar: la cultura corporativa, las opciones de crecimiento personal y profesional, los modelos de trabajo flexible, etc. Las empresas deben ser conscientes de que no se trata de atraer autómatas, sino personas con una serie de necesidades y prioridades claramente establecidas.


La Gran Renuncia, o el puñetazo en la mesa de los trabajadores


En Estados Unidos se conoce con el nombre de La Gran Renuncia (Great Resignation) al movimiento que ha llevado a más de 11,5 millones de personas a abandonar voluntariamente su puesto de trabajo después de la pandemia. No es que tuvieran una alternativa o que dejaran su trabajo para comenzar otro. Simplemente, el parón forzado por la COVID-19 les ha hecho reflexionar, darse cuenta de que no estaban satisfechos con sus condiciones laborales y empujarles a tomar la decisión de abandonar sus trabajos.


En España el fenómeno no está tan extendido, ya que las condiciones del mercado laboral son muy diferentes a los de Estados Unidos: la tasa de desempleo es mucho más alta, los cambios en las trayectorias profesionales no son tan frecuentes, no está tan arraigada la cultura del emprendimiento, etc. La consecuencia es que quien tiene un empleo se aferra a él aunque no esté satisfecho.


Sin embargo, el movimiento también se deja notar en España. Según un estudio de Infojobs, más de 30.000 personas han abandonado voluntariamente su empleo en el último año. Más alarmante resulta el dato de que el 27% de los empleados se plantea abandonar su puesto de trabajo, principalmente debido a razones de salud mental, condiciones económicas, deseo de probar nuevas experiencias y conciliación laboral-personal. Pocos darán el paso definitivo, lo que resulta en un elevado número de trabajadores desencantados o frustrados.


El (preocupante) síndrome del burn-out


Que la salud mental sea el principal motivo para plantearse una renuncia al puesto de trabajo es consecuencia del llamado síndrome del burn-out, o trabajadores quemados. Según el informe 2021 Work Trend Index de Microsoft, más del 40% de los empleados considera dejar su puesto de trabajo. Este informe señala algunos datos ciertamente preocupantes:

  • El 37% de los empleados en todo el mundo considera que sus empresas les exigen demasiado.

  • Un 20% cree que la empresa no se preocupa por la conciliación entre vida laboral y familiar.

  • Más del 50% considera que soporta una carga excesiva de trabajo, y casi el 40% se siente cerca del agotamiento.

Esta situación es en parte consecuencia del teletrabajo y los nuevos modos de organización laboral. Aunque la tecnología hizo posible que la actividad de muchas empresas no se detuviera durante la pandemia, el reverso de la moneda está en la dificultad de muchos empleados para desconectar del trabajo, lo que conduce a la sensación de agotamiento.


En definitiva, es importante tener en cuenta todas estas circunstancias a la hora de redactar una oferta de trabajo. Transmitir la idea de que la empresa debe ser una pieza más dentro del engranaje vital de las personas, y no un condicionante que determine todo su modo de vida. Después del COVID-19, muchos consideran que su trabajo más importante es vivir mejor, y el trabajo es solo una parte de esa misión.



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