Si las cosas van bien, es el momento de recurrir al coaching

Actualizado: 16 jul


Todo marchaba sobre ruedas en el Departamento Comercial de Martínez y Asociados. Los empleados estaban satisfechos con sus cifras de venta, la carga de trabajo era asumible, y desde RRHH se habían implantado un modelo flexible que permitía a los empleados conciliar vida laboral y profesional. El clima laboral podía definirse como excelente.

Los responsables comerciales se sorprendieron cuando conocieron la noticia de que un coach ejecutivo comenzaría a trabajar con su departamento. “¿Acaso estamos haciendo algo mal?”, preguntaron a RRHH. La respuesta les sorprendió: “Al contrario, lo estáis haciendo todo bien. Precisamente por eso incorporamos al coach.

Contratar un servicio de coaching cuando el viento sopla a favor puede parecer a primera vista una decisión contradictoria o una medida innecesaria. Hasta hace no demasiado tiempo, lo habitual era contratar a un coach para hacer frente puntualmente a una situación de crisis o falta de liderazgo. Después, empresa y coach separarían sus caminos… hasta la siguiente crisis.

Esta actitud ha cambiado notablemente en los últimos años. Las empresas han adoptado una actitud más proactiva, conscientes de la necesidad de actualizar las habilidades de sus directivos en entornos de negocio cada vez más complejos. La inversión en coaching ejecutivo se traduce en líderes fortalecidos y dinámicos.

¿Qué hace un coach ejecutivo?

El coaching ejecutivo es un proceso mediante el cual el mentor ayuda a sus clientes a desarrollar habilidades clave, mejorar su motivación y obtener mayor rendimiento.

El trabajo de un coach es siempre inspirador y motivacional. Los coachs impulsan a sus clientes para alcanzar su máximo potencial personal y profesional. Pueden ser profesionales que conocen bien un determinado sector, o bien proceder de diferentes disciplinas (psicólogos, abogados, deportistas, etc) y compartir sus vivencias y conocimientos.

Cuando las cosas van demasiado rápido, lo que es frecuente en el mundo de los negocios, el coach ayuda a mantener los pies en el suelo. Hace ver a sus clientes los desafíos obvios y lo no tan obvios, y les dota de las habilidades soft que les ayuden a progresar en el negocio y en su vida personal.


Sea cual sea su industria o su ubicación, cualquier líder o responsable de equipo puede beneficiarse de las enseñanzas personalizadas y aceleradas del coach. El programa se adaptará a las necesidades personales de cada caso, con el fin de maximizar impacto y rendimiento.

¿Cuándo contratar a un coach ejecutivo?

El coaching ejecutivo puede utilizarse en cualquier momento de la carrera de un líder o directivo (no solo cuando las cosas van mal), aunque puede ser más productivo en momentos de cambios o transiciones. El coaching tanto puede hacer que el cambio se materialice -mediante promociones, movimientos laborales, cambios de estrategia, etc- como ayudar a navegar en la transición.

Las empresas pueden recurrir a los servicios de un coach en múltiples situaciones, pero básicamente lo hacen por alguna de estas razones:

  • Quieren desarrollar talento: antes, se recurría al coach para tapar los agujeros creados por un mal liderazgo. La visión es ahora mucho más positiva, y el coach se ve como una manera de recompensar, motivar y retener el talento clave en la organización.

  • Quieren mejorar sus resultados: por muy bien que vayan las cosas en una empresa, siempre hay espacio para mejorar. Es durante los tiempos de bonanza cuando muchos profesionales ven el momento de invertir en el crecimiento personal y profesional. Si las cosas van mal, empezarán a pensar en otro tipo de desenlaces.

  • Quieren mejorar el liderazgo: el coaching ayuda a desarrollar visión y conciencia, cualidades imprescindibles para liderar el trabajo en equipo e inspirar confianza. Los ejecutivos renovados o reforzados por el coaching se emplean con más vigor, rapidez y eficiencia, para beneficio personal y de la compañía.

  • Quieren un feedback sincero: el coaching suele desarrollarse a través de sesiones individuales y confidenciales, en las que todas las cartas se colocan sobre la mesa. Para que la relación sea fluida y productiva, el coach debe transmitir sus impresiones sin cortapisas. Además, el éxito del cliente supone también su éxito profesional, por lo que su implicación será siempre máxima.

El coaching ejecutivo es clave para crear equipos y profesionales top. Si quieren obtener el máximo rendimiento, las empresas necesitan descartar la concepción punitiva o “apaga fuegos” del coaching, y entenderlo como una solución para optimizar el talento y la contribución de cada empleado.

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